La desdicha del Bonsái.

Álvaro Cepeda Samudio se refiere al cuento como “un género literario independiente, que no está ampliamente definido en castellano” y aclara: “Quiero decir que existe todavía la tendencia a confundir el relato con el cuento: de llamar cuento a la simple relación de un hecho o estado. El cuento como unidad puede distinguirse con facilidad del relato: es precisamente lo opuesto. Mientras el relato se construye alrededor del hecho, el cuento se desarrolla dentro del hecho. No está limitado por la realidad, ni es totalmente irreal: se mueve precisamente en esa zona de realidad – irrealidad que es su principal característica” y para constatar esto, Cepeda define Bestiario, de Cortázar como “una serie de cuentos en los cuales la línea que divide la realidad de la irrealidad ha desaparecido”. Lo mismo podríamos comentar sobre Horacio Quiroga, particularmente en La Tortuga Gigante, es maravilloso terminar de leer ese cuento y darnos cuenta de que Quiroga nos hizo creer que una tortuga pudo realizar tan heroicas hazañas.

Esta discusión entre la realidad-irrealidad presente en los cuentos ha generado tanta polémica que Ribeyro le dedicó el segundo lugar en su famoso decálogo: “La historia del cuento puede ser real o inventada. Si es real debe parecer inventada, y si es inventada, real” ahora bien, ¿cómo distinguir entre lo uno y lo otro?… si el cuento está bien escrito, no será necesario diferenciar, sólo basta con leer uno o dos cuentos de Julio Garmendia para entender ese punto del decálogo. Es totalmente posible que un “Librero” sienta la necesidad de cuidar a los personajes abandonados de las historias… Es posible, pero no deja de ser extraño. Esos giros tan perspicaces y casi inadvertibles son los que le brindan al cuento un matiz de misterio y complicidad, que en la novela casi siempre están al descubierto o se evidencian en los detalles.

Todos los cuentistas que he nombrado anteriormente, han dejado su huella en la historia de este género y cada uno ha redefinido el cuento con su estilo y esencia personal, han trascendido a través del tiempo y han sido el antecedente de cuentistas contemporáneos tan prometedores como Guadalupe Nettel.

En Bogotá 39: Antología de Cuento Latinoamericano hay un importante encuentro de 39 escritores menores de 40 años (para el año de publicación, 2.007) que resuenan actualmente en el mundo literario, Guadalupe Nettel, una de ellos, participa con Bonsái. Este cuento brinda la sensación de “un antes y un después”, es una de esas lecturas inolvidables que nadie debería negarse al placer de leerlas. Una interrogante recurrente a medida que se lee es ¿Qué es para mí un bonsái?, muy simple: carencia de libertad. Afortunadamente, Guadalupe Nettel tiene la increíble habilidad de escribir un árbol libre y frondoso sobre un bonsái. El lenguaje de este cuento se expande y crece hacia distintas direcciones, se adueña de quien lo lee y lo hace partícipe de todas las experiencias narradas, te sumerge en un mundo verde y vivo.

Bonsái reúne perfectamente todos los elementos que se han considerado como necesarios en un cuento: conmueve, sorprende, intriga, mantiene la precisión y la tensión, pero sobre todo, está cargado de la complicidad y el misterio que dejan la puerta abierta al lector para que se sumerja en esa línea imperceptible entre lo real e irreal. Leerlo es como pasar los dedos lentamente por las ramitas de un suave arbusto. Es imposible evitar recordar el bosque de Eugenio o la maravillosa relación entre sus árboles y su poesía.

El cuento, lejos de ser un desdichado bonsái, me pareció una enredadera, se extendió hacia mí, hizo resonar todos los árboles, todos los arbustos, todos los cactus y los bonsáis que he visto en mi vida, los que desaparecieron y aún están, los que murieron totalmente y los que se quedaron. Guadalupe Nettel creó una metáfora maravillosa para cada experiencia, ahora son árboles. Cada recuerdo es un árbol frondoso o un desdichado bonsái.

Guadalupe Nettel, 7 de Febrero de 2.015, en una entrevista para Efe, en la Ciudad de México. Enlace: http://www.kint.com/2015/02/07/guadalupe-nettel-una-sobreviviente-del-reino-de-los-trilobites/

Bibliografía consultada:

  • Autores varios. (2.007). Bogotá 39: Antología de Cuento Latinoamericano. Bogotá: Ediciones B.
  • Álvaro Cepeda Samudio, (Edición de Jacques Gilard). (2.007). Todos estábamos a la espera. Madrid: Cooperación Editorial.
  • Horacio Quiroga. (1.998). Cuentos de la Selva. Bogotá: Panamericana Editorial.
  • Julio Garmendia. (1.927). La Tienda de Muñecos. Venezuela: Excelsior.
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