Voz: Soneto LII de Pablo Neruda.

Cantas y a sol y a cielo con tu canto

tu voz desgrana el cereal del día,

hablan los pinos con su lengua verde:

trinan todas las aves del invierno.

El mar llena sus sótanos de pasos,

de campanas, cadenas y gemidos,

tintinean metales y utensilios,

suenan las ruedas de la caravana.

Pero solo tu voz escucho y sube

tu voz con vuelo y precisión de flecha,

baja tu voz con gravedad de lluvia,

tu voz esparce altísimas espadas,

vuelve tu voz cargada de violetas

y luego me acompaña por el cielo.

Pablo Neruda. (1959). Soneto LII. En Pablo Neruda: Antología General (346). España: Alfaguara.

“La poesía revela este mundo y crea otro”, dice Octavio Paz, pero la poesía de Pablo Neruda no solo revela al mundo, sino que revela también y tan bien a las personas. El soneto LII permite crear una mezcla entre el ave y el humano, el objeto y la naturaleza, lo que se va y lo que regresa, la metáfora pasa a un segundo plano donde es casi imperceptible, ya que las comparaciones son tan perfectas que se quedan flotando entre las fronteras de la realidad y la ficción.

Por otro lado, María Moliner define la poesía como un “género literario exquisito”. Personalmente defino este poema como exquisito simplemente, lo libero del encierro que arrastra pertenecer a un género específico. En un soneto se espera el desenlace en las últimas estrofas, pero en este, el lenguaje se une y a la vez se divide tan fácilmente, que se puede percibir a todo el poema como una sola obra o a cada verso como un solo poema.

Este soneto expresa una musicalidad que quizá se percibe inmediatamente por la presencia de la “voz” en él, pero más allá de eso se narran una serie de imágenes en cadena que permiten entender porqué este tipo de poema se conoce como “soneto”, ¿Por qué al leerlo pienso en el Danzón No. 2 de Márquez?… en los sube y baja de los violines, en las campanas, en las mareas, en los colores. Este poema evoca tantas cosas que se me hace muy fácil comprender porqué la poesía es tan difícil de definir.

Quizá Neruda pensaba en una mujer al escribir este soneto, quizá pensaba en alguna energía cósmica que lo define todo, que le pone voz y música de fondo a las palabras, en fin, eso nunca lo sabremos. Lo que casi podemos asegurar es que pensaba en música, y a su vez, me atrevo a decir que Márquez pensaba en poesía al componer.

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